
La ITV europea se encamina hacia una revisión de calado. La Comisión de Transportes y Turismo del Parlamento Europeo ha aprobado su posición sobre la actualización de las normas comunitarias de inspección técnica, con el propósito de adaptar los controles a una movilidad cada vez más digital, eléctrica y conectada.
Ahora bien, los cambios no tendrán efecto inmediato. Tal y como recuerdan desde la Asociación Española de Entidades Colaboradoras con la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos, AECA-ITV, la propuesta forma parte de un proceso legislativo todavía abierto. El texto deberá avanzar ahora hacia el Trílogo, la negociación entre el Parlamento Europeo, el Consejo de la Unión Europea y la Comisión Europea.
Solo cuando exista un acuerdo definitivo y la futura Directiva sea aprobada, cada Estado miembro tendrá que trasladarla a su normativa nacional. Por tanto, más que una nueva ITV ya en vigor, Europa dibuja una hoja de ruta para modernizar las inspecciones y adaptarlas al vehículo actual.
Una ITV adaptada a los coches actuales
La inspección técnica nació para comprobar elementos básicos de seguridad, emisiones y estado general del vehículo. Pero el coche ha cambiado. Hoy incorpora sensores, software, baterías de alta tensión, asistentes electrónicos y sistemas conectados.
Por eso, Europa quiere que la ITV deje de mirar solo lo visible. La nueva orientación busca comprobar también si los sistemas tecnológicos funcionan correctamente. En especial, los eurodiputados plantean incluir en las inspecciones los sistemas avanzados de asistencia al conductor, conocidos como ADAS. Entre ellos figuran elementos como el frenado automático de emergencia o determinados sistemas de seguridad vinculados al airbag.
La medida tiene sentido desde el punto de vista técnico. Si estos dispositivos están instalados para evitar accidentes o reducir sus consecuencias, también deben conservar su eficacia con el paso del tiempo.
Coches eléctricos e híbridos: nuevos puntos de control
La electrificación también llega a la ITV. La propuesta europea contempla pruebas específicas para vehículos eléctricos e híbridos, con especial atención a sus componentes propios.
Esto no significa que la ITV vaya a desmontar una batería. La intención es introducir controles adaptados a la arquitectura de estos vehículos. Entran aquí sistemas de alta tensión, elementos de seguridad eléctrica y componentes que no existen en un coche convencional.
La Comisión Europea ya había planteado en 2025 una actualización del paquete de inspección técnica para incorporar vehículos eléctricos, asistentes de conducción y nuevos métodos de control de emisiones.
Emisiones: partículas y NOx, pero con margen para cada país
Otro de los cambios relevantes afecta a las emisiones. El Parlamento Europeo apoya que las inspecciones puedan incorporar mediciones de número de partículas (PN) y óxidos de nitrógeno (NOx).
Estas pruebas permitirían detectar vehículos que contaminan más de lo debido. También ayudarían a localizar posibles manipulaciones en sistemas anticontaminación. No obstante, el Parlamento propone que esta medición tenga carácter voluntario para los Estados miembros. Es decir, cada país decidiría el alcance real de estas pruebas.
El Consejo de la UE también ha reconocido la importancia de estos métodos, aunque advierte de que algunas tecnologías de medición de NOx aún no están plenamente desplegadas en todos los países.
Cuentakilómetros: más control contra el fraude
La manipulación del kilometraje sigue siendo uno de los grandes problemas del mercado de ocasión. Por eso, Europa quiere reforzar el registro de lecturas del cuentakilómetros.
La propuesta del Parlamento plantea que los talleres registren el kilometraje de turismos y furgonetas cuando la reparación dure más de una hora. La idea es evitar cargas excesivas en pequeñas empresas, pero crear más trazabilidad en operaciones relevantes.
Además, los fabricantes tendrían que introducir datos de vehículos conectados en bases nacionales. Con ello, se facilitaría la detección de discrepancias en el historial del vehículo.
ITV en otro país de la UE: certificado temporal de seis meses
Una de las novedades con más impacto práctico es la posibilidad de pasar una inspección técnica en otro país de la Unión Europea.
El Parlamento propone que un conductor pueda realizar la inspección en un Estado miembro distinto al de matriculación. En ese caso, recibiría un certificado temporal europeo, válido durante seis meses. Después, la inspección definitiva tendría que hacerse en el país donde el vehículo esté matriculado.
Esta medida facilitaría la vida a personas desplazadas por trabajo, estudios o estancias largas en otro país europeo. Los eurodiputados quieren que esta opción se aplique también a las furgonetas.
Sin aumento general de frecuencia para coches antiguos
La Comisión Europea había propuesto que turismos y furgonetas de más de diez años pasaran inspección anual como mínimo en toda la UE. Sin embargo, la Comisión de Transportes del Parlamento Europeo rechazó ese punto.
Los eurodiputados consideran que no hay pruebas suficientes de que aumentar la frecuencia reduzca la siniestralidad de forma proporcional al esfuerzo añadido para ciudadanos y empresas. Además, recuerdan que los Estados miembros ya pueden fijar plazos más exigentes.
En España, esta cuestión tendría un efecto limitado en los turismos. Actualmente, los coches particulares pasan la primera ITV a los cuatro años, después cada dos años y, a partir de los diez años, cada año.
Motos y furgonetas, bajo mayor vigilancia
La propuesta también afecta a otros vehículos. El Parlamento respalda que las motocicletas de más de 125 cc estén sujetas a inspección periódica obligatoria en toda la UE. También se incluirían motocicletas eléctricas potentes.
En carretera, los controles técnicos podrían ampliarse a las furgonetas. Hasta ahora, el marco europeo se centraba de forma especial en autobuses y camiones. La propuesta busca que el objetivo de revisar el 5% de estos vehículos pase a medirse a escala nacional y se extienda a vehículos comerciales ligeros.
Llamadas a revisión: no atenderlas podría bloquear la ITV
Otro cambio importante llega con las llamadas a revisión del fabricante. Europa quiere que la ITV compruebe si el vehículo tiene pendiente una campaña obligatoria de seguridad.
Si el propietario no ha atendido esa llamada a revisión, el vehículo podría no superar la inspección. La medida pretende cerrar una brecha frecuente: coches que circulan con defectos reconocidos por el fabricante, pero no corregidos.
Este punto refuerza la conexión entre fabricante, propietario, taller e inspección técnica. También otorga más peso al historial digital del vehículo.
Qué significa para el conductor
Para el usuario, el mensaje principal es claro: la ITV tiende a ser más tecnológica, más conectada y más basada en datos. No se trata solo de comprobar luces, frenos o neumáticos. La inspección también mirará sistemas electrónicos, software, emisiones más precisas y trazabilidad del vehículo.
Aun así, no hay que anticipar cambios inmediatos. El texto sigue en trámite europeo y puede modificarse durante la negociación. Después, España tendrá que adaptar la norma a su propio marco legal.
La dirección, en cambio, parece definida. La ITV del futuro no solo verificará si el coche puede circular. También comprobará si mantiene activas las funciones que prometen hacerlo más seguro, menos contaminante y más transparente.