La durabilidad ha pasado a ser el criterio más valorado por los españoles cuando compran un coche, por delante incluso del precio. El cambio refleja una mayor preocupación por la vida útil del vehículo, el coste de mantenimiento y el riesgo de que las nuevas tecnologías queden obsoletas en pocos años.

Así lo recoge el Estudio Motor 2026 del Observatorio Cetelem, que analiza la evolución del consumo y las decisiones de compra en el mercado español de la automoción. Según el informe, el 66% de los conductores considera la durabilidad uno de los aspectos más importantes al adquirir un vehículo, un punto porcentual más que el año anterior.

El precio, que tradicionalmente encabezaba las prioridades de los compradores, ocupa ahora la segunda posición, con el 65% de las menciones. Aunque la diferencia es reducida, el resultado muestra que los consumidores evalúan cada vez más el coche como una inversión a largo plazo.

La ficha técnica del estudio se basa en una encuesta realizada a 1.669 personas que habían comprado un automóvil o una motocicleta durante el último año o que tenían intención de hacerlo en los dos siguientes.

El comprador mira más allá del precio inicial

La creciente importancia de la durabilidad responde a un contexto marcado por el encarecimiento de los vehículos, la incorporación de tecnologías más complejas y las dudas sobre la evolución de las distintas motorizaciones.

Los conductores ya no se fijan únicamente en el importe que deben pagar en el concesionario. También analizan cuánto tiempo podrán utilizar el vehículo, qué mantenimiento necesitará y cuánto costará reparar o sustituir elementos como las baterías, los sistemas electrónicos o los componentes asociados a la conectividad.

Esta preocupación afecta especialmente a las tecnologías de propulsión más recientes. Uno de cada cuatro conductores asegura que evitaría comprar determinados vehículos, como eléctricos, híbridos o modelos de GLP, debido a las dudas sobre su durabilidad.

El dato no implica necesariamente un rechazo a la electrificación. Más bien refleja la necesidad de disponer de información clara sobre la vida útil de las baterías, las garantías, el valor residual, la disponibilidad de recambios y el coste de las reparaciones.

El temor a la obsolescencia condiciona la elección

La rápida evolución tecnológica añade otra dificultad a la decisión de compra. El 58% de los encuestados teme que el coche adquirido quede obsoleto en pocos años, ya sea por la aparición de nuevas soluciones técnicas o por posibles cambios en la normativa.

Esta incertidumbre puede afectar tanto a los vehículos de combustión como a los electrificados. Las restricciones de acceso a determinadas zonas urbanas, la evolución de los distintivos ambientales o las mejoras en autonomía y recarga influyen en la percepción del consumidor.

A estas dudas se suma el riesgo de elegir un vehículo que no se adapte correctamente a las necesidades reales del usuario. El 61% de los participantes se muestra preocupado por esta posibilidad.

El tipo de desplazamientos, la disponibilidad de aparcamiento, la existencia de un punto de recarga o la frecuencia de los viajes largos pueden determinar qué tecnología resulta más adecuada para cada conductor.

El encarecimiento de los coches modifica los planes de compra

Aunque la durabilidad ha superado al precio como principal criterio, el coste del vehículo continúa condicionando de forma directa las decisiones de compra.

El 47% de los encuestados reconoce que el aumento de los precios ha alterado sus planes. Algunos han retrasado la adquisición, mientras que otros han optado por buscar una alternativa en el mercado de ocasión.

Entre quienes han modificado su decisión, seis de cada diez prefieren esperar a una posible bajada de precios. El 40% restante ha terminado eligiendo un vehículo usado.

Esta situación refuerza el papel del mercado de segunda mano, que ofrece un acceso más asequible al vehículo privado. Sin embargo, también aumenta la importancia de comprobar el historial de mantenimiento, el estado mecánico y la vida útil de los componentes principales.

El coste total de uso gana protagonismo

El precio de compra representa solo una parte del gasto que supone tener un automóvil. Por este motivo, el 81% de los conductores afirma que tiene muy o bastante en cuenta el coste total de uso antes de tomar una decisión.

Este cálculo incluye el mantenimiento, la energía o el combustible, el seguro, los impuestos y las posibles reparaciones. También puede incorporar otros gastos, como los neumáticos, las revisiones periódicas, el aparcamiento o la sustitución de determinados componentes.

La valoración del coste total permite comparar vehículos desde una perspectiva más amplia. Un coche con un precio inicial más bajo puede resultar menos económico si consume más, necesita reparaciones frecuentes o pierde valor rápidamente.

Por el contrario, un modelo más caro puede compensar parte de la diferencia cuando ofrece un consumo reducido, una garantía extensa o una mayor fiabilidad.

Funcionalidad y tecnología completan las prioridades

La funcionalidad y la tecnología ocupan el tercer puesto entre los aspectos más valorados, con el 53% de las respuestas.

Los compradores buscan sistemas de seguridad, conectividad y asistencia a la conducción, pero también quieren que estas soluciones sean útiles, fiables y fáciles de mantener. La presencia de más tecnología no siempre se interpreta como una ventaja cuando genera dudas sobre su reparación o su envejecimiento.

El reto para fabricantes, concesionarios y profesionales de la posventa consiste en explicar mejor el funcionamiento de estas innovaciones y ofrecer previsiones claras sobre sus costes de mantenimiento.

Los híbridos lideran la intención de compra

Pese a las dudas relacionadas con las nuevas motorizaciones, el 48% de quienes prevén comprar un coche durante los próximos doce meses cree que elegirá un híbrido.

La gasolina se mantiene como segunda opción, con el 19% de las respuestas. El vehículo eléctrico alcanza el 18% y aumenta cinco puntos porcentuales respecto al año anterior, mientras que el diésel queda relegado al 14%.

Estos datos muestran que la electrificación continúa avanzando, aunque lo hace de forma gradual. El híbrido se percibe como una solución intermedia porque reduce el consumo sin exigir siempre un cambio completo en los hábitos de conducción.

En el caso del coche eléctrico, la autonomía sigue siendo la principal barrera, mencionada por el 50% de los encuestados. Le siguen el precio, con el 48%; el tiempo de recarga, con el 34%; y la falta de puntos de carga, con el 29%.

Entre los híbridos, las principales reticencias están relacionadas con el precio y la confianza en la tecnología. En los híbridos enchufables también influye la necesidad de disponer de un punto de recarga para aprovechar correctamente sus prestaciones.

La marca continúa aportando confianza

La marca sigue teniendo un peso considerable en la decisión. El 47% de los conductores la incluye entre los principales factores de compra, mientras que nueve de cada diez la consideran muy o bastante determinante.

La relación calidad-precio es el atributo de marca más valorado, con el 84% de las menciones. La fiabilidad, la seguridad, la reputación y la calidad del servicio posventa también ayudan a reducir la incertidumbre del comprador.

En este escenario, la durabilidad no depende únicamente de la fabricación del vehículo. La disponibilidad de talleres cualificados, recambios, actualizaciones y asistencia técnica también contribuye a prolongar su vida útil.

Una decisión cada vez más orientada al largo plazo

El Estudio Motor 2026 refleja la evolución hacia una compra más reflexiva. Los españoles continúan vigilando el precio, pero también quieren garantías sobre el futuro del vehículo.

La durabilidad se ha convertido en una forma de seguridad económica. Los compradores buscan reducir el riesgo de averías costosas, evitar una pérdida acelerada de valor y asegurarse de que el coche seguirá respondiendo a sus necesidades durante varios años.

Por tanto, la pregunta ya no es solo cuánto cuesta comprar un automóvil. Los consumidores también quieren saber cuánto costará conservarlo, repararlo y mantenerlo actualizado durante toda su vida útil.