
Iberoamérica cuenta, por primera vez, con un indicador propio para medir la seguridad vial de forma comparable entre países. Se trata del Índice Iberoamericano de Movilidad Segura (IIMS), un estudio que analiza 23 países de la región y que incorpora la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) como uno de los criterios para evaluar cómo de seguros son los coches, motos y camiones que circulan por sus carreteras. El reconocimiento llega en un momento en el que la siniestralidad vial sigue siendo una de las principales causas de muerte prematura en la región.
Qué es el Índice Iberoamericano de Movilidad Segura y quién lo elabora
El IIMS forma parte del informe Recuperando la esperanza. Nueva narrativa e Índice Iberoamericano de Movilidad Segura. Lo coordina Fundación MAPFRE y lo lidera la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Víctimas Contra la Violencia Vial (FICVI), con la colaboración del Observatorio Iberoamericano de Seguridad Vial (OISEVI) y cerca de treinta organizaciones internacionales especializadas en movilidad. Entre ellas figura el Comité Internacional de Inspecciones Técnicas de Vehículos (CITA), del que forma parte la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV).
El estudio se presentó en Madrid durante las reuniones preparatorias de la próxima Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, prevista para noviembre de 2026 en la capital española. El índice evalúa once dimensiones distintas de la movilidad segura, desde la infraestructura viaria hasta el comportamiento de los conductores, y dentro de ellas sitúa a los vehículos como uno de los factores determinantes.
Cómo se mide la seguridad de los vehículos: el papel exacto de la ITV
La dimensión «Vehículos seguros» se construye a partir de tres elementos combinados. El primero es la seguridad de los vehículos nuevos, evaluada mediante los test de choque de Latin NCAP. El segundo es la inspección técnica periódica de los vehículos que ya circulan, el ámbito en el que se enmarca la ITV. El tercero es el control de los vehículos usados de importación, una práctica muy extendida en numerosos países iberoamericanos y que puede introducir en el parque móvil unidades con carencias de seguridad relevantes.
Para valorar la inspección técnica, el IIMS aplica la metodología desarrollada por el CITA, que no se limita a comprobar si un país tiene ITV o no. El indicador analiza el grado de implantación del sistema y su alcance real: si cubre motocicletas, turismos, vehículos de transporte de personas y vehículos de transporte de mercancías, o si deja fuera a alguna de estas categorías. Esta perspectiva de ciclo de vida completo es la que permite comparar de forma homogénea países con marcos normativos muy distintos.
Los datos: una región que aún tiene mucho camino por recorrer
Los resultados muestran la magnitud del reto pendiente. La dimensión «Vehículos seguros» obtiene una puntuación media de 38 puntos sobre 115 posibles, lo que equivale a poco más de un 33 % del nivel óptimo definido por el índice. Dicho de otro modo, la región iberoamericana todavía tiene que recorrer casi dos tercios del camino para garantizar que los vehículos mantengan condiciones adecuadas de seguridad durante toda su vida útil, y no solo en el momento de salir de fábrica.
Para Guillermo Magaz, director gerente de AECA-ITV, este dato confirma algo que el sector defiende desde hace tiempo: fabricar vehículos seguros no basta si después nadie comprueba que siguen siéndolo. Según explica, la inspección técnica periódica figura entre las políticas de movilidad segura con mayor impacto demostrado sobre la reducción de siniestros, heridos y fallecidos en las carreteras iberoamericanas, precisamente porque actúa sobre el vehículo en cada etapa de su vida útil, no solo en el diseño inicial.
La brecha normativa entre Iberoamérica y Europa
El informe sitúa además esta radiografía en un contexto comparado con Europa. Desde 2022, la Unión Europea exige que los vehículos nuevos incorporen tecnologías avanzadas de asistencia a la conducción, conocidas como sistemas ADAS. En buena parte de los países iberoamericanos analizados, en cambio, todavía no se han incorporado requisitos básicos de protección para ocupantes y usuarios vulnerables de la vía, como peatones o ciclistas. Esta diferencia normativa ayuda a explicar por qué la puntuación media de la región queda tan alejada del nivel óptimo en materia de seguridad de vehículos.
Qué viene después: un índice que seguirá creciendo
El IIMS no se plantea como una fotografía cerrada. Sus responsables ya han anunciado que el índice incorporará nuevos indicadores en próximas ediciones, relacionados con la fiscalización del tráfico, el cumplimiento efectivo de la normativa vigente, el transporte público y la formación de los conductores. El objetivo es ir construyendo, edición tras edición, una herramienta cada vez más completa para orientar las políticas públicas de seguridad vial en Iberoamérica.
El mensaje de fondo, en cualquier caso, ya está sobre la mesa. La inclusión de la ITV en un índice internacional de este calibre reconoce algo que va más allá del trámite administrativo: la revisión periódica de los vehículos se consolida como una política pública con impacto directo y medible sobre la vida de miles de personas en la región.