Madrid se prepara para escribir una página nueva en la historia de la movilidad europea. La Comunidad de Madrid ha dado luz verde a un proyecto piloto que convertirá a la capital española en la primera gran ciudad de la Unión Europea con robotaxis circulando en condiciones reales. La flota inicial rondará entre 50 y 100 vehículos autónomos y las primeras pruebas arrancarán antes de que termine 2026, según ha confirmado la propia región y ha recogido Expansión.

El anuncio sitúa a España en un terreno inédito. Hasta ahora, Europa observaba desde la barrera cómo Estados Unidos y China avanzaban con paso firme en la conducción sin conductor. Madrid quiere cambiar esa dinámica y posicionarse como uno de los grandes laboratorios del continente para esta tecnología.

Un piloto con tres grandes operadores de VTC

El proyecto contará con la participación de Uber, Cabify y Bolt, los tres principales operadores de vehículos de transporte con conductor en España. La iniciativa permanece abierta a nuevos socios, algo lógico dado el interés que despierta este tipo de despliegues entre fabricantes y desarrolladores de tecnología autónoma.

Aunque el proyecto se presenta vinculado a la automatización de nivel 5 —el grado más avanzado, sin volante ni pedales—, la realidad operativa de otras ciudades como Phoenix o Wuhan demuestra que la mayoría de robotaxis actuales funcionan bajo nivel 4: sin conductor, pero dentro de zonas y condiciones previamente definidas. Es razonable esperar que Madrid siga ese mismo camino en sus primeras fases.

El marco ES-AV, la hoja de ruta de la DGT

Para que estas pruebas puedan realizarse con garantías, la Dirección General de Tráfico ha creado el Programa Marco de Evaluación de la Seguridad y Tecnología de los Vehículos Automatizados, conocido como ES-AV. Este marco regulatorio organiza el despliegue en tres fases progresivas:

  • Fase controlada: entornos muy acotados, máximo tres vehículos y operador de seguridad a bordo.
  • Fase extensiva: hasta diez vehículos simultáneos, todavía con operador dentro del coche.
  • Fase de predespliegue: más de diez vehículos y supervisión remota, el paso previo a un servicio comercial.

Superar estas tres etapas será determinante para que los madrileños puedan, algún día, subirse a un coche sin nadie al volante.

Uber da el primer paso concreto junto a WeRide y Avomo

Mientras la Comunidad de Madrid perfila el marco general del piloto, Uber ya ha movido ficha con sus propios socios tecnológicos. La compañía anunció el pasado 2 de junio, junto al desarrollador chino WeRide y la operadora de flotas Avomo (del grupo Moove Cars), el lanzamiento del primer proyecto comercial de robotaxis en España, previsto para finales de este año.

El servicio funcionará a través de la propia app de Uber y utilizará el vehículo GXR de WeRide, equipado con más de veinte sensores entre lidar, cámaras de alta resolución y sistemas de navegación inercial de precisión. Avomo, que ya gestiona la operativa de vehículos autónomos de Uber en Atlanta y Austin, se encargará del mantenimiento y despliegue de la flota madrileña. En una primera fase habrá operadores de seguridad a bordo, capaces de intervenir si el sistema lo requiere, y la flota crecerá de forma progresiva hasta sumar cientos de robotaxis conforme se cumplan los hitos operativos previstos.

Madrid se convierte así en la cuarta de las quince ciudades incluidas en el acuerdo estratégico global entre WeRide y Uber, que prevé sumar otras once localizaciones antes de 2030. Tony Han, fundador y consejero delegado de WeRide, resumió la magnitud del movimiento al calificar a España como su quinto mercado europeo y destacar que este paso refuerza la posición de la compañía como operador de referencia en el continente.

Europa corre contra el reloj frente a Estados Unidos y China

La urgencia detrás de estos anuncios tiene una explicación clara. Waymo, filial de Alphabet, ya realiza miles de trayectos diarios sin conductor en ciudades como San Francisco o Phoenix, mientras que Baidu expande con rapidez su servicio Apollo Go por distintas urbes chinas. Europa, atrapada durante años entre normativas complejas y una prudencia regulatoria muy marcada, corría el riesgo de quedarse fuera de una de las transformaciones tecnológicas más relevantes del transporte urbano.

Con este movimiento, la región madrileña busca precisamente evitar ese rezago y atraer inversión tecnológica antes de que otras capitales europeas tomen la delantera. Zúrich y Londres figuran entre las próximas ciudades que Uber contempla para su expansión autónoma en el continente.

Seguridad, responsabilidad legal y confianza ciudadana

No todo son certezas. La llegada de vehículos sin conductor plantea todavía preguntas abiertas sobre responsabilidad legal en caso de accidente, capacidad de reacción ante imprevistos y convivencia real con peatones, motociclistas y ciclistas en el tráfico urbano. La propia industria ha vivido episodios que invitan a la cautela: este mismo año, Waymo retiró miles de vehículos tras detectar un fallo que provocaba velocidades excesivas en vías inundadas, un recordatorio de que la tecnología, por avanzada que sea, sigue perfeccionándose.

La aceptación social será, probablemente, tan decisiva como la tecnología misma. Ganarse la confianza de quien pide un trayecto —y de quien simplemente cruza la calle junto a uno de estos coches— marcará el ritmo real de expansión del servicio, más allá de lo que digan los comunicados corporativos.

Lo que viene a partir de ahora

Con el marco ES-AV ya definido y el primer acuerdo comercial de Uber, WeRide y Avomo sobre la mesa, Madrid encara la recta final de 2026 como el escenario de referencia para la movilidad autónoma en Europa. Queda por ver cuántos de los hasta 100 vehículos anunciados llegan realmente a circular este año, y si Cabify y Bolt concretan su propia hoja de ruta con la misma velocidad que Uber. Lo que parece fuera de duda es que, a partir de ahora, cualquier conversación sobre el futuro del taxi y el VTC en Europa pasará, inevitablemente, por Madrid.