España avanza en la electrificación de su parque automovilístico, aunque a un ritmo que todavía no basta. La red pública de recarga para vehículos eléctricos creció durante el segundo trimestre de 2026, si bien una parte significativa de la infraestructura instalada permanece inactiva. Así lo confirma el último Barómetro de Electromovilidad de ANFAC, que dibuja un panorama de luces y sombras para la movilidad eléctrica en el país.

Más puntos operativos, pero lejos de lo necesario

Entre abril y junio de 2026 se pusieron en marcha 1.605 nuevos puntos de recarga, un 2,9% más que en el trimestre anterior. Con esta incorporación, la infraestructura operativa alcanza ya los 56.682 puntos de acceso público. La cifra refleja un crecimiento sostenido, pero insuficiente frente a las necesidades reales del mercado.

El dato más llamativo no está, sin embargo, en lo que funciona, sino en lo que no. España cuenta con 74.503 puntos de recarga instalados, de los cuales 17.821 siguen fuera de servicio. Dicho de otro modo: cerca de uno de cada cuatro cargadores (24%) no se puede utilizar. Esta brecha entre lo desplegado y lo operativo lastra el desarrollo del sector y retrasa la rentabilidad de las inversiones ya realizadas por los operadores.

El cuello de botella: la puesta en servicio

¿Por qué tantos cargadores permanecen apagados? Desde ANFAC apuntan de nuevo al mismo problema. Muchos puntos ya están construidos, pero los trámites administrativos y la conexión definitiva a la red eléctrica retrasan su entrada en funcionamiento. Las asociaciones del sector llevan años señalando este obstáculo como uno de los grandes frenos a la electrificación.

Para desatascar la situación, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) planteó hace unas semanas un paquete de medidas. El regulador propone simplificar los procedimientos administrativos, aportar mayor transparencia en los precios y crear un marco que favorezca una competencia más efectiva entre operadores. Entre sus recomendaciones destacan las ventanillas únicas, los estándares comunes y una mayor coordinación entre administraciones para evitar duplicidades y acortar plazos.

España pierde terreno frente a Europa

Pese al empuje de las matriculaciones, los fabricantes advierten de que España sigue por detrás del resto del continente. El indicador global de electromovilidad —que combina la penetración del vehículo electrificado y el desarrollo de la red— se situó en 26,9 puntos sobre 100 en el segundo trimestre, 1,5 puntos más que en el anterior.

La mejora responde, sobre todo, al dinamismo del mercado durante la primera mitad del año. Pero Europa también acelera, y lo hace más rápido. La media comunitaria ya alcanza los 40,1 puntos, lo que amplía la distancia que separa a España de los países más avanzados en movilidad eléctrica.

El mercado tira del cambio

El verdadero motor de esta transformación es la demanda. El indicador de penetración del vehículo electrificado escaló hasta los 38,3 puntos sobre 100, impulsado por las 141.143 matriculaciones de turismos eléctricos e híbridos enchufables durante el primer semestre. Estas tecnologías representan ya el 21,8% de las ventas totales de turismos, y consolidan su posición incluso antes de que el Plan Auto+ despliegue todo su potencial.

Así lo subraya el director general de ANFAC, José López-Tafall, quien destaca que la electrificación gana protagonismo entre los compradores españoles trimestre a trimestre. Aun así, la comparación europea evidencia el trecho pendiente. En el conjunto de la Unión Europea, ese mismo indicador alcanza ya 49,1 puntos. Noruega encabeza la clasificación, seguida de Países Bajos (92 puntos) y Portugal (67,9 puntos).

La recarga ultrarrápida, terreno estratégico

La infraestructura de alta potencia también gana peso. En el segundo trimestre se sumaron 337 puntos de más de 250 kW, hasta un total de 2.806 estaciones de este tipo. El sector la considera clave para los desplazamientos de larga distancia y para electrificar el transporte pesado y profesional.

No obstante, los operadores lamentan que España sigue siendo uno de los mercados menos rentables para invertir. El presidente de la Asociación de Operadores de Recarga Ultrarrápida, Bastien Verot, atribuye esta situación al reducido parque de vehículos eléctricos y a la lentitud administrativa. El sector reclama extender la declaración responsable a todos los trámites, ya que la activación de estas electrolineras —con inversiones de entre 500.000 euros y tres millones— puede prolongarse durante meses o incluso años.

Un objetivo europeo al 67%

Los datos también dejan margen para el optimismo. Según la metodología de la patronal europea ACEA, la red debe garantizar 3 kW por cada vehículo 100% eléctrico y 2 kW por cada híbrido enchufable. Con ese criterio, España alcanza ya el 67% del objetivo de potencia instalada fijado para 2026 dentro de la hoja de ruta europea Fit for 55.

Además, 22 provincias cumplen o superan los niveles requeridos, aunque otras 10 todavía no llegan al 50% del objetivo. Estas diferencias territoriales confirman que el reto no es solo instalar, sino, sobre todo, poner en marcha lo ya construido. Como concluye López-Tafall, agilizar los trámites y reducir los plazos de activación debe convertirse en una prioridad para aprovechar plenamente las inversiones realizadas y acompañar el crecimiento del vehículo electrificado.

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