La Comunidad de Madrid impulsará el desarrollo de la movilidad autónoma como eje estratégico para mejorar la seguridad vial, reducir las emisiones y situarse como referente europeo en innovación tecnológica, tal como señaló Susana Gómez, Subdirectora General de Transportes y Movilidad de la Comunidad de Madrid, durante la “Jornada Movilidad Conectada, Autónoma y Compartida” organizada por la Comunidad de Madrid y la plataforma Somos Movilidad el pasado 20 de abril en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería y Diseño Industrial (ETSIDI) y con la colaboración de Ayvens.
Durante su intervención, Gómez subrayó que el principal reto de la seguridad vial sigue siendo el factor humano. En este sentido, recordó que estudios recientes sitúan en torno al 94% el porcentaje de accidentes causados por errores humanos, como distracciones, consumo de alcohol o exceso de velocidad. “Nos encontramos en un punto en el que las políticas centradas únicamente en el conductor han alcanzado un límite en su eficacia”, señaló.
Ante este escenario, defendió el papel clave de la tecnología aplicada al vehículo como nuevo vector para seguir reduciendo la siniestralidad. Según explicó, la incorporación de sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) y el desarrollo de vehículos autónomos ya están demostrando su impacto positivo. Para ello, citó datos de operaciones en Estados Unidos que reflejan reducciones de hasta un 88% en daños materiales y un 92% en lesiones corporales en comparación con vehículos convencionales sin tecnología de ayuda al conductor.

Gómez destacó que la Comunidad de Madrid se alinea con la estrategia europea de “visión cero”, orientada a eliminar las víctimas mortales en carretera. “Aunque los accidentes no siempre podrán evitarse, sí podemos reducir de forma drástica sus consecuencias mediante vehículos altamente automatizados”, afirmó.
Además del impacto en seguridad, la movilidad autónoma contribuirá a la descarbonización. El transporte por carretera genera cerca del 29% de las emisiones de gases de efecto invernadero, y la transición hacia vehículos eléctricos autónomos permitiría reducir las emisiones de CO₂ hasta en un 73% a lo largo de su cadena de valor, junto con mejoras adicionales en eficiencia durante la conducción.
Madrid, un laboratorio de innovación en movilidad
Durante su intervención en la jornada, anunció que la Comunidad de Madrid pondrá en marcha un entorno de pruebas real —un “sandbox” regulatorio y técnico— para testar servicios de transporte de viajeros con vehículos autónomos. Este espacio permitirá evaluar operaciones en condiciones reales, incluyendo conducción remota, sistemas de tarificación y experiencia de usuario.
El proyecto se desarrollará en colaboración con la Dirección General de Tráfico y la Universidad Carlos III de Madrid, en un modelo de cooperación interadministrativa que combinará supervisión en seguridad vial, análisis técnico y evaluación del impacto en los usuarios.
“El objetivo es situar a Madrid en una posición de liderazgo, atrayendo inversión, startups y desarrollo industrial, al tiempo que mejoramos la seguridad y la eficiencia del transporte”, explicó Gómez.
Regulación basada en evidencia
La Subdirectora General de Transportes y Movilidad de la Comunidad de Madrid señaló que el desarrollo normativo de la movilidad autónoma debe construirse a partir de la experiencia real. “No podemos establecer una regulación rígida sin haber probado antes los sistemas en entornos reales. Este proceso será un ‘learning by doing’”, afirmó.
El sandbox permitirá analizar aspectos clave como la ciberseguridad, la operación remota, la integración con el transporte público, la accesibilidad para personas mayores o con movilidad reducida, así como la aceptación por parte de la propia sociedad de esta tecnología.
Impacto social y territorial
El despliegue de la movilidad autónoma en la región tendrá un enfoque inclusivo y equilibrado, extendiéndose progresivamente más allá del centro urbano hacia áreas metropolitanas y rurales. Asimismo, se evaluará su impacto en la congestión, la fluidez del tráfico y el desarrollo económico regional.
Gómez concluyó que la adopción de estas tecnologías no es una opción, sino una necesidad: “Con los datos disponibles, tenemos la obligación de avanzar hacia modelos que reduzcan la siniestralidad y mejoren la calidad de vida en nuestras ciudades”.
Mesa redonda de expertos
Tras la ponencia de Gómez, la jornada, que reunió a representantes institucionales, expertos y empresas para analizar los retos y oportunidades de la movilidad del futuro, tuvo lugar una mesa redonda titulada “Movilidad autónoma y conectada: innovación tecnológica, entornos de prueba y seguridad jurídica” que contó con la participación, además de la propia Susana Gómez, de Fernando García, Profesor Titular del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la Universidad Carlos III de Madrid; Coral Sevillano, Subdirectora Adjunta de Vehículos de la DGT; Carlos Luján, Jefe de Homologación de Vehículo Autónomo de Applus+ IDIADA, y Alba Sotillo, Chief of Staff de Moove Cars.
Los participantes en la mesa redonda argumentaron por qué el vehículo autónomo ya está en condiciones de iniciar despliegues reales en España, especialmente en Madrid, siempre dentro de un marco controlado y con supervisión pública. La DGT explicó que su marco piloto permite autorizar pruebas en distintas fases —incluida la precomercialización— para recopilar datos, evaluar incidencias y construir una regulación basada en evidencias. Por su parte, desde la Comunidad de Madrid se planteó el sandbox referido anteriormente como un laboratorio abierto para probar servicios VTC autónomos en condiciones reales, con tarificación ordinaria, operación remota localizada en España y garantías de seguridad vial, ciberseguridad, protección de datos y atención al usuario.
Los participantes coincidieron en que Europa llega más tarde que Estados Unidos o China, pero que aún puede aprovechar su capacidad industrial, tecnológica y regulatoria para desplegar la movilidad autónoma de forma segura y armonizada. Se destacó que la homologación europea existe desde hace años, aunque necesita adaptarse mejor a la realidad tecnológica, y que los proyectos europeos buscan evitar marcos fragmentados entre países. La conclusión compartida fue que el proceso es “imparable”: hay que sacar vehículos a la calle, aprender de los datos reales y acelerar la aceptación social, con el objetivo principal de reducir accidentes y mejorar la movilidad urbana.

El momento del despliegue del vehículo autónomo es ahora
El evento concluyó con un caso práctico protagonizado por Felipe Fernández, director general de Uber para España y Portugal, quien destacó que el despliegue del vehículo autónomo “es ahora” y que la tecnología ya ha demostrado su viabilidad tras millones de kilómetros recorridos en mercados como Estados Unidos o Oriente Medio.
Fernández subrayó que la clave para su expansión es la combinación de seguridad, confianza y colaboración público-privada, así como un ecosistema en el que participan fabricantes, desarrolladores tecnológicos y operadores de flotas. En este contexto, señaló que Madrid está bien posicionada para convertirse en referente europeo gracias a su marco regulatorio y voluntad institucional, y defendió el papel de Uber como plataforma que optimiza la demanda y la eficiencia de estos sistemas, contribuyendo a acelerar su implantación real en las ciudades.