La electrificación del transporte pesado avanza, pero lo hace con mucha más lentitud de la que a menudo se percibe en el debate público. Los últimos datos de matriculaciones difundidos por ACEA confirman que, pese al crecimiento de los camiones eléctricos, el diésel continúa siendo la tecnología dominante en el mercado europeo del camión.

La fotografía general deja un sector en transición, sí, pero todavía muy apoyado en el gasóleo, tanto por volumen como por cuota de mercado. En la mayoría de los grandes países europeos, los camiones eléctricos siguen representando una parte muy pequeña de las nuevas matriculaciones.

España avanza, pero desde niveles muy bajos

En el caso español, la electrificación del camión sigue teniendo un peso muy limitado. A lo largo de 2025 se matricularon algo más de quinientas unidades eléctricas o enchufables, frente a un mercado total cercano a las 31.000 matriculaciones. En términos de cuota, esto supone que la inmensa mayoría de los camiones nuevos continúan utilizando motores diésel.

Justamente ese dato pone de manifiesto que, aunque existe un avance respecto a ejercicios anteriores, la adopción del camión eléctrico en España sigue siendo marginal y concentrada en proyectos muy concretos, normalmente vinculados a flotas piloto, reparto urbano o compromisos medioambientales específicos.

Los grandes mercados europeos repiten el mismo patrón

La situación española no es una excepción. En los principales mercados del continente, el diésel mantiene una posición muy sólida. Alemania lidera en volumen absoluto de camiones eléctricos matriculados, pero incluso allí más del 90% de los camiones nuevos siguen siendo diésel. Francia presenta una penetración algo mayor que España, aunque todavía claramente minoritaria dentro del conjunto del mercado.

Italia y Polonia se mueven en niveles muy similares al español, con cifras de electrificación testimoniales y una dependencia casi total del gasóleo para el transporte pesado. En estos países, el camión eléctrico todavía no ha logrado convertirse en una alternativa real para la mayoría de los operadores.

El norte de Europa marca el ritmo del cambio

Las diferencias aparecen con más claridad cuando se observan algunos mercados del norte de Europa. Países como Países Bajos, Suecia o Dinamarca muestran cuotas eléctricas sensiblemente más altas, en algunos casos ya en torno a los dos dígitos, es decir, un mayor avance que está ligado a políticas públicas más decididas, incentivos económicos, restricciones urbanas más estrictas y, sobre todo, a un contexto operativo más favorable.

Las distancias medias de transporte más cortas y una infraestructura de recarga más desarrollada facilitan que el camión eléctrico encaje mejor en determinados servicios. Aun así, incluso en estos países el diésel continúa siendo mayoritario, aunque su peso empieza a reducirse de forma más visible.

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